sábado, 12 de mayo de 2012


Administración Escolar
Edu 312 A.
Felicia Rodríguez A.
CIP 4 702 2012
10/05/2012

Formación de Directivos
Capítulo #3
La actuación del directivo.

¿Qué es necesario formar? ¿Un líder o conductor de una institución o un equipo directivo que lleve adelante la participación?

Este es un debate que se ubica en un amplio arco que va desde la democratización de las instituciones, toma de decisiones, distribución del poder, liderazgo, responsabilidades legales, hasta el salario.  Este debate acerca de la polarización del rol del directivo a través de la necesidad de un conductor o líder centralizado en una persona o la importancia de trabajar en equipo.

La necesidad de un conductor líder.

Líder es aquel que orienta o conduce a un grupo, guiando a otros y figurando en primer lugar.   Esta capacidad de liderar orientadora, motivadora, vinculada con cierta sabiduría, experiencia o impulso, ubica a una persona a la vanguardia de un grupo, como cabeza visible de una institución.

En la actualidad al líder se le define como sujeto transformación, unido a la idea de exitosa sustituye al paladín de valores, caballero medieval, al burgués de la revolución industrial y al obrero de la tradición socialista.  Este líder tiene valor por un preformance en relación con un trabajo como la realización de actividades múltiples para el logro de los objetivos de una organización.  Estos logros son amplios y van desde preservar un patrimonio cultural hasta cumplir con los requerimientos legales y administrativos que tiene toda institución para funcionar en el sistema educativo.  Además se puede vivir una cultura escolar donde se compartan valores, establezcan prioridades, enriquezcan rutinas y se transformen malas prácticas en un marco de trabajo compartido, crisis, logros oposiciones, aciertos y conflictos.  La importancia que tiene su accionar nos hace profundizar en las acciones y conocimiento que debe dominar para ejecutar su quehacer.

  1.  Los tiempos cambian… también las instituciones.

Las sociedades cambian, las formas de actuar y ver la realidad se transforma, los hábitos y formas de comportamiento se modifican.  Los modos de ver y vivir la realidad varían.

Cada época supone un tipo de líder o un liderazgo diferente según las necesidades del contexto y los requerimientos de la organización.  El líder debe desarrollar la capacidad de adaptarse de forma flexible y critica al medio.

Ciertos valores actuales como el consumo, la competencia y el mercado han llegado a la escuela como institución hay que tener lecturas y posturas, repensar viejas prácticas y cuestionar nuevas formas de actuar para el quehacer educativo y la formación de sujetos y ciudadanos.  Los cambios y las transformaciones traen consigo la reflexión, la formación, trabajo en equipo, claridad de lo que queremos cambiar y la búsqueda para hacerlo.

Las transformaciones son necesarias pero también tienen que ser pensadas, enjuiciadas, planificadas y consensuadas por la comunidad educativa.

Innovar por innovar no tiene sentido, hay que saber leer y analizar la realidad para responder de manera permanente y adecuada.

Hasta ahora entendemos al líder como dinamizador educativo que facilita procesos que estimula y coordina grupo de trabajos para que las realidades cambien a fin de mejorar la oferta educativa o trabajo en su escuela.

  1.  Capacidad de un director.
La capacidad de un director se plantea en funciones del centro que promueve; las características de su liderazgo están a disposición de la institución, para la concreción de un modelo democrático de organización, orientado a la lectura de la realidad centrada en el cumplimiento de logros pedagógicos y solidaridad entre los actores.

¿Qué capacidad hay que formar en un director? ¿Cómo se trabaja en términos de habilidades específicas? En función del proyecto educativo y la misión de fe y alegría, se define y establecen las habilidades en dos grandes grupos.  Las habilidades  técnicas o la capacidad de hacer algo y las habilidades humanas para trabajar y motivar a otros.

Clasificar todo lo que hace o debiera hacer un directivo implica enumerar largas listas frías y no siempre adecuadas para distintas realidades.  Para cerrar esta reflexión acerca del liderazgo, hay que explicitar las ventajas y desventajas que plantea un liderazgo unipersonal.

Ventajas.  Un líder único representa una cultura más conocida por maestros y maestras, permite un reconocimiento más cómodo del lugar que cada uno ocupa en la institución y delega funciones a cada miembro para que las ejecute. 

Desventaja.  Se vislumbran los abusos de poder que pueden surgir de una práctica individualista y autoritaria.

  1.  Construcción del liderazgo.
El trabajo de un conductor o líder es construir visiones compartidas.  Esta construcción es el resultado de consensos o acuerdos de los diferentes miembros de una institución, los equipos de trabajo que la componen y los miembros de la comunidad, mirada acerca del contexto.

El liderazgo compartido con otros democratizando el poder y la toma de decisiones, favorece a la creación de equipo, crecimiento personal y profesional, aprendizaje individual y colectivo entre los miembros de una institución.

2.  Importancia del trabajo en equipo.

La construcción del liderazgo lleva a cambiar la cultura de la autoridad de la escuela o centro educativo, a pasar de un director o directora a un equipo directivo, de un líder personalizado a un liderazgo de equipo o equipo.  Un equipo de trabajo delega responsabilidades y funciones, buscan personas que sean más eficientes e un tema y descansando en ellas para resolver una situación específica, hasta donde todos deciden y todos equilibran responsabilidades y funciones.

Nuestras escuelas son ámbitos de gestión complejos, cuya gestión requiere un equipo preparado para los distintos roles y funciones que hay que ejecutar que se encuentran a nivel de las responsabilidades.  Para ello es necesario un grupo de personas con formación, compromiso y capacidad de trabajo que lleve la institución a un nivel de mejor ejecución y actuar cotidiano.

  1.  La cultura de la organización.
Pensar en la cultura de un centro educativo es definir una serie de significados valores compartidos en los que se vive la vida cotidiana y se establecen las metas que se aspira a concretar y la forma en que van a llevarse a cabo.

En Fe y Alegría, definimos el centro educativo como “la escuela de la humanidad y de la vida”; para el desarrollo pleno de las personas que están en ella y creen en el proyecto, lo asume y lo definen desde la vitalidad, al afecto, el saber y el conocimiento compartido.  Cambiar los climas, culturas y maneras de nuestras escuelas implica puesta en marcha colectiva y decisiones en equipo de conducción.

Para Grande y Pemoff (2002) estos cambios se dan en dos ámbitos. 
Ø  Ámbito colectivo: interacciones mutuas entre los distintos actores institucionales, a través de colaboración y participación.
Ø  Ámbito individual: actitudes y disposición de cada uno de los profesores en el proceso de compromiso con la organización.

  1.  Formas de trabajo en equipo.

El trabajo en equipo comienza a mediados de los años cincuenta cuando se consideran las interrelaciones entre personas y se admite que varias cabezas piensan y hacen más que una.

En el trabajo en equipo, el individuo y el grupo se valorizan a sí mismos, tanto en lo individual como en grupo.

La conformación de equipos y su capacidad de sostenerse en el tiempo es un trabajo arduo y de mucha complejidad.  Cada equipo consolidado debe tener objetivos claros y favorecer la rotación de roles, responsabilidad y tareas y rendición de cuentas.  Además debe tener en cuenta la escucha, acogida participación, diálogo, sinceridad, transparencia y elementos que favorecen el bienestar y la eficacia del equipo.

Un buen equipo se basa en características como:

Ø  Definir los participantes del equipo.
Ø  Armar una estructura de funcionamiento.
Ø  Tener claros los objetivos.
Ø  Definir un sistema de comunicación
Ø  Organizar reuniones
Ø  Administra las relaciones y los recursos humanos

Trabajar en equipo requiere tiempo y una disciplina de habilidades propia de esta forma de trabajo.

Pasar del liderazgo unipersonal al trabajo en equipo no es una tarea mecánica; requiere esfuerzo y es necesario superar dificultades y conflictos para poder llevarlo adelante y concreto.





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